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| "Venga tío levántate ya que no tengo todo el maldito día" |
Nosgoth. ¿Por dónde empiezo contigo? No sé si mencionar todos tus defectos o hablar de las cuatro horas que hemos pasado juntos... Es complicado. Por eso hablaré de ambas, es lo mejor para los dos...
Vale. Todo comenzó aquella tarde de julio. Nosgoth apareció en la sección de recomendados de mi tienda de Steam, y decidí echarle un vistazo inmediatamente al ver el nombre del juego, pues yo soy muy fan de la saga Legacy of Kain, vi tráilers, gameplays, y, aunque no era NADA parecido a un Legacy of Kain, acabo por conquistar mi corazón.
Lo instalé, y como mi internet es muy lento, después de las cinco horas que tuve que esperar, decidí jugar.
La interfaz, los menús, todo era demasiado bonito como para ser real, y entonces fue cuando entré al tutorial y el único horror que acechaba mi mente se hizo real: Los 20 frames por segundo.
Me sentía no triste, sino bastante cabreado. No he hecho mención a esto, pero mi PC no es de los mejores del mercado. Aunque cumplía los requisitos mínimos, el juego iba demasiado lento.
Sentía en mis huesos que tenía que haber un arreglo, una especie de archivo de configuración que bajase los gráficos a algo más bajo de lo que las opciones del juego lo permitían.
Básicamente mi intención era hacer que el juego tuviese gráficos dignos de una Nintendo 64, pero que fuese jugable.
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| Así pretendía que se me viese el juego. Ya no los hacen así... |
Di en el clavo, y bien, pues me encontré una entrada en el foro con una guía para hacer precisamente lo que necesitaba.
Después de hacer todo lo indicado vi que me aumentó drásticamente el rendimiento: Con toda la felicidad del mundo, acabé el tutorial y entré a una partida, dispuesto a matar a todo lo que me pusiese delante.
Madre mía, los 35 frames por segundo, y la alegría que me dio en ese momento.
Madre mía, el bajón que me dio cuando intenté abalanzarme sobre el equipo de los humanos.
Madre mía, los 10 frames por segundo.
Madre mía, el cabreo que me cogí esa noche.
Después de frustrarme como nunca (Ni con Dark Souls llegué a frustrarme tanto) lo desinstalé, y fue entonces en ese momento en el que no podía parar de pensar: "Este juego está hecho para mí... pero no está hecho para mi ordenador."



